¡Buenas
a todos!
Ayer
dediqué buena parte del día a poner orden en un montón de papeles que volaban
por mi habitación, actualizar las listas de libros pendientes y tratar de
estructurar un poco lo que voy a hacer en las próximas semanas. Y cuando me di
cuenta, se me había olvidado preparar la entrada con la lectura del fin de
semana, que no puede faltar.
La
semana pasada os contaba que estaba leyendo Luto
de miel, la segunda parte de El ángel
rojo. Pues resulta… que sigo con él. No es que no me guste: es que estoy caótica.
Desde el viernes pasado se me han colado entre medias otras dos lecturas, y así
no hay quien termine lo que tenía empezado. Aunque lo que es cierto es que me
queda poco, y por eso hoy os quiero traer otra cosa. Mi lectura secundaria, que
pasara a ser primaria en cuanto termine con el que estoy, es Amagi.
El
pobre llevaba una semana y media escondido en el coche, donde me había olvidado
de él totalmente. Bueno, no del todo, pero estaba casi sin tocar. Ahora es el
momento de ponerse en serio y retomarlo donde lo había dejado… Estas son las
primeras líneas:
¡Amagi!- gritó Yuseph, despertando en mitad del alba. Aun jadeaba y, como cada noche, el catre estaba empapado en sudor. Otra vez había tenido el mismo sueño, el mismo que en las últimas siete mil trescientas noches, desde el día en que había nacido.
Tiene
un inicio de lo más sugerente, y las siguiente paginas no se quedan atrás. Nos
traslada a Marruecos, en una ambientación medio mágica donde la luz no incide
igual que aquí y todo tiene el olor ancestral de las especias. Pensándolo así, ya
estoy deseando volver sumergirme en él.
Eso
me recuerda que tengo un sobrecito con Ras-el-hanout al que tengo que encontrar
una latita donde guarde todo su aroma. Y quizá me decida a hacer alguna receta
que me trasporte al mundo de Amagi. De momento, terminar Luto de miel y volver
con este será mi plan de fin de semana. Y ver el partido del Sporting, of course.
Y
vosotros, ¿Qué habeis elegido para este fin de semana?
