¡Buenas
a todos!
No
sé qué me pasa últimamente que no consigo centrarme. Me siento frente al
ordenador y cuando me he dado cuenta han pasado horas sin que realmente haya
hecho nada. Casi todas las reseñas que comienzo a escribir me parecen
horrorosas, o bien no consigo expresar lo que quiero… Al menos ahora mi crisis
tiene que ver con escribir más que con leer.
Porque
con las lecturas voy bien. Tal vez no al ritmo frenético de hace meses, pero sí
que consigo engancharme a algunas novelas y disfrutarlas (incluso he vuelto a
cocinar con ganas). Sin ir más lejos en las lecturas, Mr.
Mercedes la semana pasada, que me mantuvo un par de noches hasta la
madrugada y su consiguiente mañana atontada. En ese sentido no me puedo quejar…
Y
ya puestos a entrar en novela negra de nuevo, creo que es el momento idóneo para
leer Legado en los huesos, sabiendo que en muy poco tiempo saldrá a la venta la
última parte de la trilogía de Dolores Redondo. Tardé mucho en animarme con
ellas, pero ahora comprendo lo mucho que está gustando. Os dejo las primeras líneas
como siempre:
Localizó la tumba guiándose
por la línea que el agua había dibujado en el suelo al caer desde el alero de
la casa. Se arrodilló y de entre sus ropas extrajo una palita de jardín y una
piqueta con las que desconchó la superficie compacta de la tierra oscura, que
se desprendió en terrones húmedos y esponjosos, destilando un aroma rico como a
madera y musgo.
Comienza
de esta forma enigmática, para luego devolvernos con Amaia y un nuevo caso. La definición
de este personaje y su pasado son sin duda lo mejor de la serie y una de las
cosas que más me tienen enganchada. Pasaré el fin de semana con este viaje
literario al valle de Batzan, y autoimponiéndome disciplina para poder la semana
que viene traeros reseñas muy interesantes que quiero compartir.
Así
que me vuelvo a lo mío ( o lo intento) no sin antes preguntaros ¿Qué vais a
leer vosotros este fin de semana?
