¡Buenas
a todos!
Como
todos los años (aunque creamos que no) hemos sobrevivido a la Navidad. Yo ayer
descubrí que me había convertido en una hater,
odiadora profesional, como me llama mi madre. Aunque tengo que reconocer que el
anglicismos suena más guay y yo me siento menos mala persona. Y es que cada vez me cuesta más trabajo asumir
ciertos compromisos y encima sonreír.
Por
suerte, lo que nos queda por delante hasta el 6 de enero es más divertido, y
estresante al mismo tiempo. La cena de fin de año que cocinaremos en casa, los
regalos que compras con ilusión… Cosas que tenía que haber hecho con calma,
pero que al final serán a la carrera por falta de tiempo. Y ya no hablemos de
leer.
Ayer
comentaba por Twitter que me sentía rara leyendo un solo libro, porque siempre
tengo un par de ellos empezados y voy alternando. Sin embargo, ha debido de ser
una decisión inconsciente, porque no me da la cabeza para más. Además, es se
trata de una novela de fantasia un poco densa que llevo postergando bastante
tiempo y merecía al menos que lo intentara con ganas.
Os
dejo las primeras líneas como siempre:
El escarpado paraje, bajo
aquella intensa lluvia, comenzaba a incrementar su dureza a límites
insospechados para el joven Hilven, el cual, sujetando las riendas de su
hermoso corcel blanco, trataba de alcanzar el rápido paso que aquella extraña
figura encapuchada llevaba al otro lado del abismo mientras sus pies intentaban
aferrarse con firmeza a las humedecidas rocas que vacilaban sobre el barro.
Como
podéis ver, es bastante descriptiva y eso a veces dificulta la lectura rápida
que suelo llevar. Pero ¡qué demonios! No siempre se puede llevar el ritmo a todo trapo, y la verdad es que a mí me
hace falta parar un poco. Y dormir, que tampoco me vendría mal.
Como
se trata de una novela bastante larga seguramente la extienda hasta finales de
año. No voy meterme prisa aunque me gustaría poder empezar El hombre sonriente (4º entrega de Wallander) de cara a la mañana
de año nuevo. Esa en la que yo me levanto antes que nadie y leo en silencio.
Voy
a ver si este fin de semana consigo programar entradas para unos días y así poder
dedicarme a los asuntos navideños que me han quedado descolgados. Mientras
tanto, os pregunto ¿Cuál será vuestra última lectura del año?
