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lunes, 11 de agosto de 2014

Nuevas adquisiciones: desde junio hasta ahora



¡Buenas a todos!

He estado echando la vista atrás y me he dado cuenta de que hacía varios meses que no os traía esta sección. Desde principios de año apenas he enseñado los libros que me van llegando, y es que he sido muy comedida hasta el momento. A excepción de un par de regalos que me hicieron en cumpleaños y navidades, he procurado ir leyendo mis pendientes y no tener tantas nuevas lecturas. Hasta ahora…

Desde Julio ha sido una verdadera locura. Se me han juntado un par de envíos interesantes con la Semana negra y con el Celsius232… y ahora que veo el montón en mi escritorio creo que me he pasado cuatro pueblos. Pero es que todos resultaban tan apetecibles que no pude resistirme. Y como dijo mi pareja cuando marchamos con el último de ellos: “Esto te da para un par de meses”.


Empezando con los envíos editoriales, dos títulos que ya he terminado de leer: La piel dorada y Pasaje a Tahití. Llegaron a mediados de junio y se hicieron un hueco rápidamente ya que el primero era muy atractivo y al segundo le tenía ganas tras haber leído la novela anterior de la autora. De hecho, ya he comprado Los hijos de Adán, continuación de La saga de los longevos.


La semana pasada llegó Los sueños de la memoria, una novela que está teniendo opiniones diversas en el último mes y que tengo ganas de leer. También me llegaron desde Funambulista dos novedades recientes: El buda riente, que ya he leído y reseñado; y El museo del silencio, que estoy leyendo ahora mismo.


Ahora es donde empieza la locura. A principios de Julio fue la Semana Negra y pasé bastante tiempo allí… con la compra de novelas que eso conlleva. La foto de familia es algo mayor porque también incluiría Muerte de una heroína roja de Qiu Xiaolong, pero se lo he dejado a mi madre y no lo tengo ahora mismo. Lo había leído el año pasado pero era de la biblioteca y me apetecía mi propio ejemplar. Un millón de gotas en realidad lo compré en mayo, aunque lo incluyo aquí junto con Te quiero porque me das de comer, porque todos los ejemplares están firmados.


Ya se que tres comprados en la Semana Negra no es mucho… pero es que mi presupuesto iba muy destinado al Celsius232. El primer día iba acompañada y fui muy formal. Me compré Las puertas de Anubis, al que tenía muchas ganas. Además me regalaron un poster muy chulo y dos laminas de Juego de Tronos. Pero lo mejor fue Ocúltame entre las tumbas, que regalaba la editorial a los que nos acercamos a la firma el primer día. Lo mejor es que aun no ha salido a la venta y lo tengo en exclusiva…


Al día siguiente me compré la edición de bolsillo de El nombre del viento y me regalaron una camiseta que llevo puesta ahora (y por eso no os la enseño). También me llevé Ácronos 2, una antología Steampunk editada por Tyrannosaurus Books que pinta genial. Y ya para marchar me llevé Ignota, una antología de terror que traía ya fichada desde casa.


Pasando revista a otra gente que ha ido, parece que yo he sido muy discreta en mis compras. Pero es que lo peor vino cuando El País sacó su colección de novela negra de todos los años… y yo ya estoy cogiendo entera. Por el momento esos son los títulos que tengo en casa. Perdonad la mala calidad, pero no podía hacer la foto de otro modo. Seguro que muchos de vosotros habéis cogido algunos. Yo personalmente estoy deseando ponerme con ellos.

Y hasta aquí llega la locura de estos meses. He estado haciendo limpieza en mis estanterías y tengo pensado replantearme muchas de mis lecturas, por lo que me siento muy animada. Casi todo lo que tengo aquí es muy atractivo y me resulta difícil elegir lecturas porque quiero cogerlas todas al mismo tiempo.

Contadme vosotros ¿Habéis leído u os interesa alguno?

lunes, 30 de julio de 2012

Crónica de la firma de George R.R. Martin en Celsius 232

¡Buenas a todos!

Como ya hacía tiempo que vengo comentando, la semana pasada me di una vuelta por la Celsius 232, con el único objetivo de conseguir una firma de George R.R. Martin. Me hubiera gustado muchísimo poder ir toda la semana, participar en todas las presentaciones, charlas, debates y conferencias.

Pero el trabajo es lo que es, y no se puede estar a todo, así que hay que establecer prioridades. Y sinceramente, mi prioridad era Martin.  Sobre todo después de las excesivas normas que puso la organización. No es mi objetivo quejarme, pero cuando un mes antes todos leímos el comunicado que hicieron, quemamos a cuadros. Veas:

  • No se podía abordar al Sr. Martin después de las conferencias o en la terraza de los locales (¡lógico!) y no firmaba antes o después de las mismas.
  • Las firmas solo eran por la mañana, durante dos horas. Ahí es donde me dije: ¿Y los que trabajamos? Total, que mi posibilidad de conseguir su garabato se reducía al sábado por la mañana.
  • Se haría por riguroso orden de llegada, y se repartirían números. Eso perfecto… pero solo 200.
  • Lo peor es el resto: no se hablaba con él, no dedica la firma, no posa para fotos, no da la mano, solo un libro por persona, el libro se le da con la pagina abierta… Vamos, que la cosa se ponía bastante fea.
Ya a lo largo de la semana me empecé a poner nerviosa: había mucha gente todos los días, y mucha más que habría el sábado, con todos los que estaban en mi misma situación.
No se si sería por el agobio, o simplemente porque siempre duermo mal, el sábado desperté media hora antes de lo que tenia pensado. A las 6.30 de la mañana. Después de ducharme y salir a coger el coche, la calle y la carretera estaban desiertas… como en un apocalipsis Zombie. Eso sin contar que esa noche hubo fiestas casi detrás de mi casa, y la gente estaba durmiendo la resaca.

Así que sobrepasando los limites de velocidad en aquellos tramos que no había radares, salí como un demonio a recoger a un amigo a medio camino hacia Avilés. A las 8.20 ya estábamos en ruta de nuevo, y no tardamos mucho en encontrar aparcamiento en zona blanca. Una verdadera suerte, porque esa ciudad es un caos para dejar el coche, y tienen la mano muy suelta con las multas.

Total, a las 8:45 ya estábamos esperando la cola, que por suerte, no llegaba aun hasta el ayuntamiento como otros días a esas horas. Lo malo no fue el tiempo de espera hasta que abrieron la caseta de los números a las 10, sino el estar de pie, y al sol. Suerte que soy muy previsora y me llevé algunos botellines para no deshidratarnos.


Así que a las 10:00 abrieron la caseta y… ¡conseguimos número! Muy cercano al final, pero dentro de los 200 afortunados que pasaron en primer lugar. Porque en el fondo esto solo fue un formalismo. Ya sabíamos todos que los día anteriores había firmado a los 200 en media hora y la hora y media siguiente dejaron pasar a todos los demás que no tenían ticket.

Pero al menos eso nos daba la tranquilidad de un sitio preferencial, y poder movernos a nuestro antojo sin tener que guardar el sitio. Eso si, aun faltaba una hora para entrar, y la organización se lo trabajó bastante a la hora de entretenernos.

A lo largo de las cientos de personas que esperábamos allí, empezaron a pasar caracterizaciones de los personajes. Pobre aquel que iba de John Nieve, con las pieles incluidas… ¡me daba un golpe de calor solo de mirarlo! Así que estuvimos sacando fotos, hablando con la gente y sentándonos en el trono de hierro que trajeron para posar.


Cuando por fin llegó George Martin, hubo aplausos y vítores, y un tipo de la organización fue dando las instrucciones a todos en la fila. No pasaron ni 20 minutos hasta que nos tocó el turno… infinitamente corto.


El hombre es toda una maquina de firmar… unas 6-7 personas por minuto. “Hi” y “Thanks” fue lo único que articuló, para estampar una inmensa firma que ocupaba toda la pagina.
Así que si a alguien que no este tan enterado de este mundillo le cuento que me levante a las 6.30 de la mañana para esto (véase la foto inferior), se piensa que estoy loca:


Y más feliz que un regaliz, con mi edición coleccionista firmada, me fui a dar una vuelta, tomar café, hacer compras y comer con algunos conocidos. Definitivamente creo que estoy chiflada, pero bueno… es lo que hay :)

Por cierto… no se cuanto mas consiguieron firma aquel dia, pero cuando yo bajaba, la fila llegaba ya hasta el ayuntamiento, habiendo marchado ya varios cientos de personas.

La próxima vez, si el Celsius 232 vuelve a ser en Asturias, intentaré ir todos los días y participar en todo lo que pueda. Quien sabe… quizá nos vuelvan a traer a Martin y consiga alguna otra firma en el resto de mis ediciones.

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