¡Buenas a todos!
No me puedo creer que
sea viernes por fin, porque esta semana se me ha hecho eterna. A pesar de ser más
corta de lo habitual, las fiestas y los excesos pasan factura y me ha costado
mucho volver a la rutina. Pero lo necesitaba… aunque solo fuera para recuperar
el ritmo de lecturas, que había decaído muchísimo.
Por ejemplo, esta
semana, ya he terminado 3 libros y es posible que caiga un cuarto. Sigo sin tiempo
para publicar las reseñas, pero al menos voy avanzando y me siento más libre de
mis movimientos. Y empiezo a sacar lecturas de la estantería, viendo bajar el
volumen y pienso que realmente este año voy a avanzar en algo… ilusa de mí.
Por el momento, para
el fin de semana me acompañan dos novelas, similares y diferentes: Bendita
palabra y El arte sombrío. La primera es novela negra con todas las de la ley,
y la segunda, la que os presento hoy aquí, podría definirse también de esta
manera… aunque tengo que avanzar un poco más para saber si la englobo en esta categoría
o no.
Como siempre, las
primeras líneas:
Atardecía. La sombra de los cipreses calvos creaba
prismas de luz sobre el pantano de Atchafalaya. La barca, ocupada por un chico
y un hombre, flotaba adormecida entre miríadas de lentejas de agua, juncos y
espartinas.
Comienzo fuerte,
aunque no lo parezca: un hombre y un niño pescando, que sacan del agua algo que
no esperaban. Llena de personajes y bastante rápida de acción, ahora mismo
llevaré un cuarto de la novela y deseando continuar. Lástima que este fin de
semana vaya a ser movidito y no creo que tenga tiempo. Si en el fondo ya estoy
deseando volver el lunes a trabajar para llevarlo las dos horas de la comida…
Y esto es todo por
hoy. Contadme ahora vosotros ¿Qué vais a leer este fin de semana?